¿Sufren los quadros también de coronavirus?

Biodeterio en pintura sobre lienzo.

Fernando Poyatos

Tranquilos. No voy a hablarles de pandemia…ya tenemos bastante. El tema particular por el que les estoy escribiendo es para darle difusión a un campo muy específico dentro del arte pictórico. Se trata del biodeterioro de obras de arte y muy particularmente de la acción degradante de los microorganismos en pintura sobre lienzo.

Para la ciencia de la conservación se trata todavía de un tema bastante inexplorado, debido también a que no tenga una fácil solución. La mezcla de sustancias orgánicas e inorgánicas que podemos encontrar en una estratigrafía pictórica es tan heterogénea que los microorganismos actúan selectivamente en cada uno de sus materiales. A Bacillus, Aspergillus y Penicillium les encantan las colas animales, las fibras textiles, los aceites orgánicos, se vuelven locos por un suculento banquete de tela de lino impregnada en cola de huesos y aceite de linaza. Todo un aderezo. 

Se ayudan de la ausencia de luz, la poca ventilación y el polvo superficial que junto a las fibras textiles puede retener la humedad del muro en donde se exponen, lo que supone un gran problema de conservación preventiva en edificios históricos y en muchas ocasiones su acción pasa desapercibida hasta que el daño está ya muy avanzado y es irreversible.

Tiene vida propia

Cuántas veces hemos escuchado en una exposición o en un museo la frase… “este cuadro tiene vida propia”. Pues sí, literalmente algunas veces la tienen. A nivel macroscópico podemos encontrar algunas manchas superficiales que nos avisan de esa actividad, tanto en el anverso entre los craquelados del barniz, como en el reverso del lienzo, pero… ¿qué ocurre si probamos a visualizar la obra a nivel microscópico e incluso ultramicroscópico? ¡Vaya sorpresa!!! Sí, ahí están… con sus largas hifas y esporas devorando su banquete y pasando a formar parte de la misma estructura pictórica.

Hongos, mohos, bacterias y levaduras se encargan de transformar la materia orgánica y metabolizarla para su crecimiento. Algunos incluso son capaces de alimentarse de la materia inorgánica -capas de preparación y pigmentos- ya que metabolizan estos materiales para alimentarse. Podemos encontrarlos literalmente pegados a las fibras textiles de cáñamo, fibra muy utilizada en la pintura histórica española antes que en los bancales alpujarreños para el deleite psicodélico de la comunidad. 

Su actividad es muy destructiva en cualquier estructura artística y su erradicación se muestra complicada ya que el uso de tratamientos biocidas no suele ser inocuo para la obra de arte, así que lo mejor es intentar evitar su aparición realizando labores de control ambiental y mantenimiento mediante labores de limpieza periódica y en museos mediante el filtrado del aire que entra en sus almacenes. No subestimen esto y mantengan sus obras de arte en debidas condiciones si pretenden que sean duraderas en el tiempo. En caso contrario cultiven un bonito jardín, también puede ser una bonita experiencia.

Me llamo Fernando Poyatos y soy uno de los últimos miembros que ha tenido la suerte de entrar en ANA, Artist’s network Alpujarra. Espero que este texto haya sido de su interés y les agradezco la lectura del mismo. Un saludo amigo y hasta pronto.

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